Drácula
Vlad Tepes, héroe nacional en Rumania
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Además
del personaje literario, hay un personaje histórico que es igualmente
apasionante. En Rumania es un héroe nacional y de la lectura de su vida,
descartando su extrema crueldad, se pueden extraer enseñanzas. No es
conveniente juzgarlo por los parámetros actuales, tenga en cuenta que en
aquellos tiempos en España acababa la Reconquista. Y no sólo en España, sino en
toda Europa, empezaba a actuar la Inquisición, que por cierto, fue mas
sangrienta en el resto de Europa que en España. Claro, que siempre nos han
contado otra cosa y eso es otra historia...
Vlad
Tepes, "Vlad el Empalador", conocido en el mundo entero como Drácula,
nació en Transilvania, Rumania (1428-1476). Hijo de Vlad Dracul (caballero de la orden del
dragón - 1431) y nieto de Mircea el Grande, soberano de Velaquia (1368-1418)
fue uno de los príncipes rumanos que por sus diversas hazañas y su nada
corriente personalidad, llamó la atención y ocasiono el interés de forma muy
especial no solo de sus contemporáneos sino también de la historia y literatura
actuales. Para algunos historiadores del tema, Drácula fue un heroico defensor
de los intereses e independencia de su país y del cristianismo, mientras que para
otros se trataba de un caso patológico, el de alguien que torturaba,
atormentaba y por supuesto mataba para divertirse, por puro placer.
Fue uno
de los tres hijos legítimos de Vlad "El Diablo", príncipe de Velaquia
(antiguo principado danubiano, que formo con Moldavia el reino de Rumania). Hoy
en día, constituye dos regiones geográficas bien definidas: la Mutenia, situada
al este del río Olt, y la Oltenia, al oeste. El viejo Vlad se gana por méritos
propios el apodo de "Dracul" (El Diablo) por su afamada crueldad y
sangre fría y que posteriormente heredaría su predecesor. No se conoce con
exactitud la fecha y lugar de nacimiento, pero se estima que vio el mundo por
primera vez allá por 1428 en la ciudad de Sighisoara (Transilvania, situada en
la región de Brashov, y fundada en 1280). Su padre residía allí en una mansión
que hoy todavía se conserva (Bran Castle). Ha pasado a la historia por su apodo
Drácula (proviene de "Draculea". La terminación "ulea" en
rumano quiere decir "hijo de", lo que podría traducirse como "El
hijo del Diablo"). Reinó como príncipe de Velaquia en 1448; de 1456 a
1462, y finalmente en 1476, año de su muerte.
El
pueblo le puso como apodo también "Tepes" (Empalador)
ya que esta era
la pena capital a la que más era aficionado y que aplicaba con mas
prodigalidad, aunque esta última expresión, hasta mediados del siglo XVI no
aparecería en ningún documento. En aquellos tiempos, el trono de Velaquia
estaba amenazado desde el exterior por los turcos y húngaros, y en el interior
por los nobles ávidos de poder que luchaban entre ellos con un salvajismo y
ferocidad mas que bestial. La trágica muerte de su padre, que fue ejecutado por
Iancu de Hunedoara en 1447, obligó al joven Vlad a ponerse al lado de los
turcos, adversarios de Iancu, con cuya ayuda accedió al trono de Velaquia en
Septiembre de 1448, y aunque el príncipe Vladislav II, pretendiente al trono, y
apoyado por los húngaros y la población de origen alemán, fue derrotado en
Kossovo (al norte de la actual Macedonia junto al río del mismo nombre) éste
sólo consiguió conservar el trono unas pocas semanas. La vida y gracia de Vlad
se conoce muy poco hasta el año 1456. Durante estos años, Vlad fue separándose
de los turcos y estrechando las relaciones con su enemigo Iancu de Hunedoara,
lo que sí era moralmente recusable, era sin embargo muy práctico. No era nada
extraño durante esa época el hecho de cambiar las ideas y conveniencias políticas
de una manera un tanto extraña y del todo inesperada, solo hay que echar un
vistazo a la historia de los grandes y diversos reinos de la Europa Occidental.
Este repentino viraje político se manifestaba solo en una cosa: el deseo para
Vlad de volver a reinar en Velaquia.
Seguía
atentamente las crecientes desavenencias entre Vladislav y Iancu hasta que el
23 de Abril de 1452, Iancu iniciaba la guerra, arrebatando a su rival las
ciudades y propiedades que poseía en Transilvania, circunstancia que aprovecho Vlad para ofrecerse al vencedor como pretendiente al gobierno de estas,
solicitando su ayuda y prometiéndole una "fidelidad inquebrantable".
Pero, el 6 de Abril de 1545, Vladislav, negado y resignado al hecho de ser
derrotado, irrumpía en Transilvania arrasando, matando, quemando y saqueando.
Draculea, deseando conservar su trono, solicitó y obtuvo el mando de un pequeño
ejército aprovechando la intervención en la guerra del monarca húngaro Ladislao
V de Habsburgo, Archiduque de Austria y Rey de Bohemia, que veía amenazados sus
intereses en la región. La pugna le fue favorable, logrando apresar a Vladislav
al que hizo decapitar en la ciudad de Tirgusor (cerca de Tirgovisthe, la
antigua capital de Velaquia). El 3 de Julio, fue una fecha importante para Vlad
puesto que volvería a reinar y garantizaría a sus súbditos la protección contra
los turcos y el libre comercio allende de las montañas de Velaquia, a cambio de
que estos le prestaran ayuda en caso de guerra. El hecho de que el nuevo
príncipe obraba con "demasiada independencia" dio la voz de alarma a
los húngaros y alemanes los cuales fueron modificando su actitud, llegando a
solicitar el 14 de Febrero de 1457 a sus súbditos que apoyaran a otros
pretendientes. No tardaron en iniciarse una serie de alianzas e intrigas,
acompañadas (como podía esperarse) de lealtades y traiciones.
En el
año 1459,
Draculea ordenó empalar a algunos rebeldes destacados y arrojar al
fuego a otros, siendo este el macabro y tortuoso inicio de su carrera de
crueldades. Favorecido por la suerte, logro atrapar al más peligroso de sus
adversarios, Dan Voeivod en la primavera de 1460, al que obligo a cavar su
propia tumba y asistir a sus funerales antes de hacerlo decapitar. El 24 de
Agosto redujo a los últimos rebeldes; hizo empalar a algunos pero curiosamente
se mostró excesivamente generoso con otros. Consolidado su trono, "El
Empalador" se alzó contra los turcos a los cuales no les pagaba los
tributos que estos exigían desde hace tres años. El sultán Muhammad II, el conquistador
de Constantinopla, conociendo el temple de su enemigo y el coraje y bravura de
sus guerreros, prefirió utilizar la cabeza antes que la fuerza. Le envió como
mensajero al colaboracionista griego Catavolinos, citándole en Giurgiu
(fortaleza y puerto danubiano, no lejos de Bucarest) para solucionar un
"pequeño problema fronterizo", apostando cerca de la población un
destacamento de tropas escogidas al mando de Hamza Beg. Vlad fingió caer en la
trampa, (ya se había olido que dicha citación no era normal y menos tratándose
de un asunto aparentemente de tan poca importancia) e incluso se presento con
parte de los tributos pendientes y algunos presentes para el Sultán pero a su
vez traía consigo un fuerte contingente de caballería que derroto a los turcos
(puesto que estos eran muy inferiores en número) tras apoderarse del lugar,
haciendo prisioneros además al griego y al general otomano, los cuales junto
con el resto de los apresados fueron conducidos a Tirgovisthe, capital de
Velaquia, y posteriormente empalados. Animado por el éxito, Vlad se pasó a la
orilla derecha del Danubio, incendiando y saqueando tras derrotar a las tropas
turcas.
El 11 de
Enero de 1462, en una carta que estaba dirigida al nuevo soberano húngaro
Matías Corvino, daba cuenta de haber acabado con más de 24.000 enemigos
habiendo hecho amontonar sus cabezas y contarlas, con la excepción de los que
murieron en los incendios de sus casas. Consecuencia de estas incursiones,
estaban tan desmoralizados que muchos de ellos prefirieron abandonar Estambul
ante el temor de que este pudiera apoderarse de la ciudad, conquistada hace
pocos años y en la que aún quedaban gentes que recordando el espléndido periodo
bizantino, no hubieran dudado en levantarse contra sus dominadores. Enfurecido,
Muhammad II dispuso de un gran ejercito de unos 250.000 hombres y una flota
dispuesta a remontar el Danubio. Vlad no podía oponer más de 10.000 hombres y
recurrir a tácticas como la guerrilla y la "tierra quemada" (primavera
/ verano de 1462). Tras sufrir muchas bajas, haberse declarado una importante
epidemia de peste y no poder apoderarse la flota turca de la ciudadela de Kilia
(al sur de Moldavia), el Sultán ordena la retirada de sus tropas y una vez en
Estambul valiéndose de su genio y astucia, le opuso a uno de sus propios
hermanos, Randu "el Hermoso" que se había pasado al bando otomano,
arrastrando algunos de los principales boyardos. Finalmente, tras una serie de
intrigas (falsificación de documentos incluida) muy de la época y del lugar,
Muhammad logra que el Rey ordenara el arresto de Vlad que fue encerrado durante
doce años, primero en Visegrado (cerca de Sarajevo, a orillas del Drina) y
posteriormente en las inmediaciones de Budapest, donde recibía un trato
especial, es decir, era tratado con mayores consideraciones. Mientras tanto,
entre 1462 y 1475, Randu, hombre débil y carente de personalidad, se sentó en
el trono de Velaquia casi como un títere de los turcos. Las circunstancias que
permitieron a Vlad, librarse de la prisión no están muy claras, pero es sabido
que tomo parte en la batalla de Vaslui (en la región de Jashi, Moldavia), el 10
de Enero de 1475, formando parte del contingente enviado por el Rey de Hungría
al príncipe transilvano Esteban Báthory contra los turcos. Lo curioso y por
otro lado cierto, es que Draculea volvía a ocupar su trono el 11 de Noviembre
de 1476. Semanas mas tarde, los turcos le sorprendieron desprevenido con una
escolta de sólo 200 hombres (de los cuales sólo sobrevivieron 10 para contarlo)
y le dieron muerte. La cabeza de Vlad fue enviada a Estambul y exhibida
públicamente. Le sucedió su hermano Randu, pero siempre supeditado a la
"Sublime Puerta", que reino hasta Septiembre de 1500.
Anécdotas
Tras la muerte de Drácula aparecen multitud de panfletos en Rusia y Alemania
contando anécdotas del personaje. Mientras que en Alemania se remarca su
crueldad, en Rusia se le ve más bien como alguien que tiene que actuar así para
defender a su pueblo. Las coincidencias entre unos y otros han dejado bastante
claro a historiadores que, al menos, a grandes rasgos estas historias han de
ser verdaderas. La tradición oral ha hecho llegar hasta nuestros días también
muchas leyendas y anécdotas de Drácula contadas por los propios rumanos. A
continuación mostramos nueve de las anécdotas más repetidas.
1) La
copa de oro: Cualquier ladrón que fuese capturado por Drácula sería empalado.
Para demostrar la seguridad que había en la ciudad, Drácula colocó una copa de
oro al alcance de todos en la plaza central de la ciudad de forma que todos
podían utilizarla para beber pero ninguno debía intentar robarla. Y así fue, la
copa nunca fue robada.
2) El
mercader extranjero: Un mercader extranjero descubrió que durante la noche le
habían robado 160 ducados de su carro. Cuando se lo contó a Drácula, este amenazó
con destruir la ciudad si no aparecía el ladrón. Una vez este fue capturado fue
mandado empalar y Drácula mandó depositar 160 ducados en el carro más una
moneda extra. Afortunadamente, el mercader se dió cuenta de que había dinero de
más y se lo dijo a Drácula, ya que este le explicó entonces que era una prueba
de honestidad y de no haberlo hecho hubiese sido empalado también.
3) Los
dos monjes: Dos monjes fueron al castillo de Drácula. Cuando este les preguntó
qué les parecían los empalamientos, uno de ellos respondió que hacía muy bien
en hacerlos pues era una misión divina castigar el crimen, mientras que el otro
lo condenó. Uno de los monjes fue empalado y el otro fue recompensado. Según la
versión tradicional rumana y la rusa premió al honesto y empaló al que lo
alabó. Sin embargo, los panfletos alemanes invierten el destino de los monjes.
4) El
noble polaco: Un noble polaco al servicio del rey de Hungría visitó Tirgoviste
en 1458. Drácula lo invitó a cenar y, de repente, ordenó colocar una lanza preparada
justo frente a él. Cuando le preguntó que qué pensaba de aquello, este
respondió que creía que era porque alguien había ofendido al príncipe y Drácula
trataba de honrarlo. Drácula le dijo que así era, que se trataba de honrar al
invitado polaco, cosa que hizo dándole multitud de regalos, y que de haber
respondido otra cosa lo hubiera mandado empalar.
5) Los
embajadores extranjeros: Con varias versiones en las que cambia el origen de
los emisarios y el tipo de sombrero que llevan, en esta historia unos
embajadores de oriente se presentan ante Drácula. Al llevar turbante no
descubren sus cabezas ante el príncipe, lo cual está considerado como una falta
de respeto. Ante las excusas que estos dan de que no pueden descubrir la
cabeza, Drácula decide clavarles las manos a la frente para que no puedan
quitarse el turbante nunca más y, por tanto, no corran peligro de que su cabeza
quede al descubierto.
6) La
amante de Drácula: Este individuo que empalaba o despellejaba vivas a las
mujeres que faltaban a la castidad tenía una amante en una casa de Tirgoviste.
Esta mujer trataba de animarlo siempre y una vez que lo vió bastante deprimido
pensó en alegrarlo diciendo que iba a tener un hijo suyo. A Drácula esto le
sentó tan mal que amenazó con matarla si era una broma. Sabiendo ella que sus
amenazas eran más que ciertas prefirió seguir con la farsa hasta que Drácula
envió a unas matronas a comprobar la verdad de su embarazo. Al descubrir que
era falso él mismo se presentó en la alcoba de la mujer y mientras estaba
acostada la abrió en canal con un cuchillo desde la ingle hasta los pechos.
Drácula la dejó morir en agonía no sin antes proclamar su deseo de que el mundo
viera dónde había estado.
7) La
mujer holgazana: Drácula se encontró con un hombre trabajando en el campo que
parecía falto de mujer por el aspecto de sus ropas. Al preguntarle si no estaba
casado este le dijo que sí. Drácula hizo traer a la mujer y le preguntó qué
hacía en sus días, y esta le dijo que lavar, hacer el pan y coser. Señalando a
las ropas de su marido, Drácula no la creyó y decidió empalarla a pesar de que
el marido afirmaba estar satisfecho con ella. Luego obligó a otra mujer a
casarse con este hombre no sin antes amenazarla con el mismo destino si no
cuidaba bien del campesino.
8) El noble
con agudo sentido del olfato: El día de san Bartolomé de 1459 en que Drácula
empaló a 30000 hombres, Drácula celebró una fiesta para celebrarlo. Cuando vio
que uno de los nobles se tapaba la nariz en la comida porque no soportaba el
hedor de los muertos, Drácula mandó empalarlo en un palo más alto que a los
demás para que el aire le fuera más limpio. En otra versión es un embajador
extranjero el que le pregunta a Drácula por qué anda entre tanta peste de
muertos en descomposición. Cuando Drácula le pregunta que qué le importa a él
el embajador, para quedar bien, le dice que es porque se preocupa por la salud
del príncipe. De igual modo, Drácula lo empala más alto que a nadie para que no
tenga que notar los olores.
9) La
quema de pobres y enfermos: Dándose cuenta de que el número de pobres y
enfermos aumentaba considerablemente en Valaquia, Drácula decidió invitarlos a
todos a un gran festín para demostrar que en su reino no habrían pobres. Cuando
estaban en medio del gran banquete, Drácula se presentó y les preguntó si
querían vivir sin preocuparse ni faltarles nada. Cuando le respondieron que sí
prendió fuego a la sala del banquete de tal modo que ni uno solo pudo escapar.
Cuando le preguntaban, Drácula justificó esta acción como una forma de librar a
los demás de tener que cargar con ellos. De este modo, según él, dejaban de
haber pobres en su reino. Hoy día esta anécdota esta considerada por muchos
rumanos como diferente. Según ellos los invitados al festín eran bandidos de la
zona, no pobres y enfermos.
Mito del vampiro
Hoy
día está más que claro que Vlad Tepes no fue un vampiro ni bebía sangre ni se
convertía en murciélago ni ninguna de esas cosas. Su relación con estos no es
más que la de ser un ser auténticamente malvado y cruel, aunque esto tampoco
está muy claro. A pesar de todo, existen algunas otras similitudes: el
significado de Drácula (hijo del Diablo) o su decapitación, pero no lo bastante
importantes. Vlad Tepes está considerado como un héroe nacional en Rumanía por
su resistencia a las invasiones turcas, algo así como el Cid en España. Quizá
Bram Stoker, el escritor de Drácula, eligió al personaje por ser un individuo
realmente malvado que vivía en una zona donde el mito del vampiro estaba muy
arraigado. A finales del siglo XVII hay toda una epidemia de vampirismo que comienza en Europa del Este y se traslada desde los Balcanes a países como Alemania, Francia, España, Italia e Inglaterra. Personas que viajan al este vuelven contando historias de vampiros y el tema va adquiriendo un interés en filósofos y escritores. Por su crueldad y su localización, Drácula era un perfecto candidato para el vampirismo. Para los rumanos, el hombre que protegió a Rumanía de las invasiones turcas y que la libró de la dominación húngara. No en vano, Bram Stoker es un personaje profundamente odiado en Rumanía. Sin embargo, tampoco hay que negar que la leyenda de Drácula y de los vampiros atrae hoy día a muchos turistas a estas tierras a visitar lugares como el Castillo de Bran (llamado de Drácula aunque ni siquiera está muy claro si llegó a estar allí unos días).
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