Si China se involucrara en una guerra alguna
vez en el futuro, ¿debería usar los métodos de guerra occidentales y respetar
las "reglas de guerra" de Occidente? La provocativa respuesta de dos
funcionarios militares chinos es "no".
Es de resaltar que este artículo se escribió en el año 1.999, antes de
los sucesos del 11-S.
En
la década de los noventa las armas de alta tecnología parecen haber redefinido
la forma en que se combatirá en las guerras en el futuro. La Guerra del Golfo
contra Irak, en 1991, y la guerra aérea de la OTAN contra Serbia a principios
de este año demostraron el poderío de una nueva generación de armamentos y de
la teoría occidental. Los métodos de guerra occidentales-llamados con
frecuencia la "Revolución en Asuntos Militares"-parecen haber
triunfado.
Sin embargo, dos
veteranos coroneles de alto nivel de la fuerza aérea china no están tan
seguros. A principios de 1996, Qiao Liang y Wang Xianghui participaron en los
masivos ejercicios militares chinos que tenían como objetivo intimidar a Taiwán
en vísperas de las primeras elecciones presidenciales en esa isla. A la vez,
esos ejercicios motivaron a Estados Unidos a enviar a la zona dos grupos de
portaaviones como demostración de su poderío militar.
Más tarde, los coroneles
se reunieron en un pequeño pueblo de la provincia de Fujián, en el sureste de
China, y ponderaron la debilidad militar de este país en comparación con
Estados Unidos. ¿Cómo se defendería China contra una nación con ese poderío si
alguna vez tuviera la necesidad de hacerlo? El resultado fue un libro escrito
conjuntamente, Chao Xian Zhan: Dui Quanqiu Hua Shidai Shangsheng yu Zhanfa de
Xiangding (La Guerra Más Allá de las Reglas: Evaluación de la Guerra y de
los Métodos de Guerra en la Era de la Globalización), publicado por la
editorial Prensa de Artes del Ejército de Liberación Popular en febrero.
Su premisa central: Si
alguna vez China se ve obligada a defenderse, debería estar preparada para
llevar a cabo una "guerra más allá de todas las fronteras y
limitaciones".
Las reglas de la
guerra que existen actualmente, según Qiao y Wang, incluyen un conjunto de
leyes y acuerdos internacionales desarrollados durante décadas por las
potencias occidentales. En cuanto a los métodos de guerra, existe en gran parte
del mundo desarrollado una especie de culto a la alta tecnología y a las nuevas
armas, áreas en las que Estados Unidos tiene un claro liderazgo. Pero los
autores afirman que lo que es "correcto" para Estados Unidos puede no
ser apropiado para China. Los observadores occidentales, quienes generalmente
no han leído Más Allá de las Reglas porque está publicado en chino, se
han enfocado en aspectos tales como la supuesta apología del terrorismo que
hacen los autores para el caso de que China se viera en una situación
desesperada. Sin embargo, quizá el aspecto más polémico del libro es la
crítica-y el desafío-que hace a las actuales doctrina y estrategia militares de
Estados Unidos.
Qiao y Wang comienzan
argumentando que, paradójicamente, mientras más armas se inventen y se
desplieguen, cada tipo particular de arma jugará un menor papel en un combate
real. Ningún tipo particular de arma puede ser decisivo, exceptuando a las
armas nucleares, en una guerra "total", la cual es poco probable. Pero
según los autores, las armas de tecnología de vanguardia fabricadas para la
defensa nacional, debido a sus costos cada vez más altos, pueden causar en un
momento dado el colapso económico de un país. Y argumentan que los Estados
Unidos podrían estar siguiendo los pasos de la ex Unión Soviética al sumergirse
en la costosa Revolución en Asuntos Militares.
Los autores señalan
las extraordinarias sumas invertidas en el programa del bombardero furtivo B-2
y los montos todavía mayores que se están gastando en el programa del caza
F-22. La carga financiera de la defensa nacional es onerosa para Estados
Unidos, y todavía más para otros países. Sólo una nación tan rica como Estados
Unidos puede costear armas extremadamente caras y usarlas después contra
objetivos de bajo costo, dicen los autores. Pero hay límites, incluso para
Estados Unidos. El derrumbe del imperio soviético no llegó con un fuerte
trueno, sino más bien con el sonido que hace algo al desinflarse. Este podría
ser el destino de Estados Unidos.
De acuerdo con los
autores, la fuerza que impulsa a los costosos programas de armas de Estados
Unidos, y a sus conceptos estratégicos, es la noción de "cero bajas".
Estados Unidos sopesa la importancia de sus objetivos estratégicos contra la
posibilidad de que pudiera tener bajas para lograrlos. Este país es cada vez
más renuente a arriesgar vidas para lograr sus objetivos, y según los autores
esto es un error. Pero un error más serio, añaden, es la percepción de que las
disputas internacionales pueden ser resueltas definitivamente, en caso
necesario, en el campo de batalla. De modo que Estados Unidos se enfoca en el
objetivo de mantener su capacidad de combatir y ganar dos guerras regionales
más o menos al mismo tiempo. De hecho, el tipo de guerra de campo de batalla
que caracterizó a gran parte del siglo XX no es tan probable en el siglo XXI.
Los militares chinos
deben evitar esa trampa; no deben arruinarse para pelear guerras en el campo de
batalla con armas de alta tecnología. En lugar de eso, China debe estar
preparada para pelear con cualquiera de los medios con que cuente en una
variedad de frentes. Lo que los autores están estableciendo se resume en la
frase común en Occidente de "pensar fuera del marco" (es decir, de
forma no convencional).
Los autores afirman
que después de la Guerra del Golfo los militares chinos estaban tan
impresionados por el armamento y la estrategia de EE.UU. que aceptaban en gran
medida las nuevas definiciones de la guerra establecidas por este país. Pero
hacia finales de los noventa comenzaron a tener otras ideas, en parte debido a
los enormes gastos implicados en el armamento de alta tecnología.
Los autores analizan
la Revolución en Asuntos Militares desde su estrategia de defensa hasta su
doctrina militar, pasando por la estructura de sus fuerzas. Reconocen que
Estados Unidos tiene el liderazgo en cuanto a imaginar nuevos tipos de guerra,
lo que incluye a la guerra de la información, la de la precisión, la de fuerzas
conjuntas y la acción militar no bélica.
Dicen que la acción
militar no bélica es particularmente creativa porque apunta al uso de las
fuerzas militares en una variedad de funciones, como el mantenimiento de la
paz, la ayuda humanitaria y el contraterrorismo. Pero los coroneles insisten en
que todavía no hay una "revolución" completa en el pensamiento
militar de EE.UU., porque la teoría de este país carece del concepto de la
"acción de guerra no militar". Cuando contrastan la "acción de
guerra no militar" con la "acción militar no bélica", los autores
no sólo están haciendo un juego de palabras; más bien, el término intenta
ampliar la definición de la guerra más allá de los límites comúnmente
aceptados.
La acción militar no
debe definir el significado completo de "guerra"; es sólo una
dimensión de ella. Según los autores, la Revolución en Asuntos Militares de
Estados Unidos se aproxima a ser una revolución del pensamiento militar, pero
se enfoca demasiado en la tecnología militar. La revolución no se puede detener
en el nivel de las nuevas tecnologías, en la reforma de sistemas u otros
cambios materiales. Un pensamiento verdaderamente nuevo debe subyacer en el
seno de una revolución-y en eso los chinos no deben ir a la zaga.
La seguridad geográfica es
un concepto obsoleto, afirman los autores, porque las amenazas a la seguridad
nacional podrían provenir no de una invasión transfronteriza sino de las
acciones no militares. Las definiciones de seguridad deben incluir actualmente
la seguridad geográfica, política, económica, religiosa, cultural, ambiental,
de recursos, de información, y del espacio cercano a la Tierra.
Los autores reconocen
que en principio las leyes internacionales y las reglas de la guerra ponen
límites a la forma en que se efectúa la guerra. Este cuerpo de leyes y reglas
cubre una amplia gama de aspectos, que va desde el requerimiento de que las
fuerzas armadas usen uniforme hasta la prohibición de la matanza indiscriminada
de no combatientes, pasando por la prohibición de las armas químicas o
biológicas y las minas terrestres.
Pero, según los
autores, el que un país realmente acepte o no estas reglas que regulan la
guerra, depende de si éstas son o no favorables a sus propios intereses
nacionales. Los países poderosos usan a veces estas reglas para controlar a
otras naciones, por ejemplo, mediante la prohibición de las armas químicas y
biológicas. Sin embargo, cuando las reglas están en conflicto con los intereses
nacionales la mayoría de los países las sacrifican para lograr sus propios
objetivos.
En esencia, los autores
instan a China a sentirse libre de pelear las guerras en cualquier forma
posible, sin desechar de antemano medios rechazados por acuerdos y códigos
desarrollados durante décadas por las potencias occidentales. La doctrina china
debería abrazar el principio de la adición, sugieren los autores, en el que
muchos métodos de guerra pueden -y deben-usarse en conjunto para lograr el
desenlace deseado. Con base en esta premisa, delinean las siguientes formas en
que se puede definir la guerra:
Militarmente: nuclear,
convencional, bioquímica, ecológica, espacial, electrónica, terrorista, y de
guerrillas.
Metamilitarmente: diplomática,
psicológica, tecnológica, de redes información, de inteligencia, de
contrabando, de drogas y simulada (la cual es conocida en Occidente como
"disuasión").
Extramilitarmente: de recursos, de
ayuda económica, de sanciones, de medios de información, financiera, comercial,
legal, e ideológica.
Los autores explican
en detalle muchos de estos métodos. Algunos son prácticas comunes de Estados
Unidos y otros países, como los embargos comerciales. Otros no se practican,
como la manipulación de las condiciones ambientales para producir, por ejemplo,
lluvias torrenciales sobre un territorio enemigo.
Más Allá de las Reglas enfatiza la
"guerra asimétrica"-por ejemplo, la guerra de guerrillas
(principalmente urbana), acciones terroristas y ataques cibernéticos contra las
redes de información. La idea es golpear objetivos vulnerables de maneras
inesperadas. Los autores afirman que una verdadera revolución en la guerra
combinaría acciones convencionales con acciones no bélicas, o acciones
militares con acciones no militares. La "guerra" podría incluir una
mezcla de aviones furtivos con misiles de crucero junto con ataques
bioquímicos, financieros y terroristas.
Desde la antigüedad los
países han usado instintivamente una variedad de medios para defenderse. La
combinación de métodos de guerra es una simple adición, familiar para todos, y
produce una "poción de brujo" de estrategias ofensivas y defensivas.
Sin embargo, añaden los autores, nunca ningún estratega militar en la historia
cultivó sistemáticamente el arte de la "adición" para formular una
doctrina militar a priori. Cuando se usaron conjuntamente medios adicionales de
guerra en el pasado, por lo general la guerra ya estaba en curso.
Los autores dicen que,
en teoría, "más allá de las reglas" significa ir más allá de
todo-"pensar fuera del marco". Aunque en realidad es imposible actuar
sin ningún límite. De hecho, los militares chinos deberían establecer los
objetivos limitados que puedan lograr con los medios de que disponen. La
delimitación de los objetivos ayuda a definir los medios que se deberán usar
para lograrlos. El uso real de las armas nucleares, por ejemplo, no puede
servir para objetivos limitados. Su valor reside estrictamente en disuadir a
otros de usar armas nucleares. De otra manera, China no debería vacilar-si
tuviera que defenderse- en usar tantos medios de guerra como le fuera posible,
incluyendo armas que no están "permitidas" por las leyes internacionales
y las reglas de guerra, como las químicas y las biológicas.
Más Allá de la Reglas ha recibido atención
de alto nivel en China. Muchos funcionarios militares chinos lo han elogiado.
Sin embargo, cuando un diplomático chino presentó el libro en una conferencia
internacional en Rusia, los participantes estadounidenses y europeos se
sobresaltaron. Los principales medios de información estadounidenses no se
enteraron del libro sino hasta el 8 de agosto último, cuando el Washington Post
publicó un artículo al respecto y una entrevista a los autores. Al día
siguiente, la cadena Voice of America (La Voz de los Estados Unidos de América)
transmitió una discusión acerca del libro. Artículos y comentarios en los
medios de información de Occidente han tendido a sugerir que el libro hace una
apología del terrorismo y de otros métodos viciosos de guerra.
Aunque Más Allá de
las Reglas no es política oficial, algunos de los métodos extremos que se
recomiendan en él causarán preocupación en el exterior acerca del compromiso de
China con la prohibición de las armas químicas y biológicas. Sin embargo, el
libro no aboga por una política expansionista para China. Los medios que se
sugieren en el libro son más agresivos que los considerados dentro de las
normas internacionales, pero sólo serían usados para la defensa nacional. El
libro es un trabajo fresco que rompe con las rígidas limitaciones de
pensamiento características de los militares chinos. Los autores miran con una
perspectiva realista los asuntos militares al examinar las leyes y reglas
aplicables a la guerra que existen actualmente, y al señalar que se originaron
en Occidente. China, dicen, no debería sentirse comprometida con ellas cuando
se trate de defender sus intereses.
En cuanto a si los
autores plantean argumentos legítimos acerca de la Revolución en Asuntos
Militares de Estados Unidos, el punto es ciertamente discutible. Pero el libro
es una respuesta o un desafío no occidental al pensamiento militar
estadounidense, lo que por sí mismo lo hace merecedor de la atención de los
expertos occidentales.
Más Allá de las Reglas también refleja una
tendencia general de China hacia la franqueza. Comparado con estudios pasados
efectuados en China acerca de los métodos y la doctrina militares, el libro
proporciona opiniones y análisis claros. En el verano pasado, China optó por la
transparencia y la disuasión como postura militar cuando declaró que poseía
bombas de neutrones. También anunció un lanzamiento de prueba del DF-31, un
misil balístico intercontinental de segunda generación. Además, muchas armas
nuevas, desde aviones de caza hasta misiles, fueron exhibidas en octubre, en el
quincuagésimo aniversario de la revolución.
Finalmente, es importante analizar por
qué ha aparecido en China un libro que se opone a las reglas internacionales y
ha sido bien recibido por muchos funcionarios militares y por el público de
este país. En su artículo del 8
de agosto, el Washington Post comentó, correctamente, que "el libro
es una importante expresión del sentimiento de falta de poder de China cuando
se compara con el poderío de Estados Unidos". Fueron demasiado lejos los
autores de Más Allá de las Reglas? ¿O el libro es una forma de sugerir que
Estados Unidos ya ha ido demasiado lejos en el camino del predominio militar?
Ming Zhang es director
del Instituto de Investigación de Asia, en Virginia, y asesor del Proyecto de
No Proliferación de la Carnegie Endowment for International Peace. Traducción
por Alan Hynds
Si este artículo le ha dejado intrigado, puede visitar otro
también publicado antes del 11-S: ¿Por qué perdimos la
guerra de 2.014?

36 estrategias
chinas
China ya
es una superpotencia: conviene saber cómo piensan en "el imperio del
centro". Estas estrategias fueron escritas en China a lo largo del tiempo por
personas muy diferentes: expertos en táctica militar, comerciantes, pícaros,
cortesanos, filósofos, poetas, buscavidas, escritores y gente normal y
corriente. Se elaboraron, enriquecieron y fueron perfeccionadas a lo largo de
cinco mil años de guerras, golpes de estado, intrigas cortesanas y competencia
económica.
Obtendrá aquí
GRATIS una selección de textos de este libro
Describe estratagemas como
"moverse sin ser visto en el mar a plena luz del día", "matar con una espada
prestada" o "crear algo a partir de la nada".
Cuando usted domine estas 36 estrategias, estará preparado para
encontrar soluciones a cualquier tipo de problema y será capaz de adaptarse a
toda clase de circunstancias. Estoy convencido de que va a disfrutar
leyendo este libro y que, conforme avance en su lectura, notará que le va a ser
de mucha utilidad. Tras asimilar su milenaria sabiduría, sentirá que su mente ha
saltado hacia delante.