El Arte de la Estrategia
NEGOCIAR SIN CEDER
“Los
negocios son la guerra.” AKIRO MORITA. EX PRIMER MINISTRO JAPONES
Todo esta página es un breve resumen del libro "EL ARTE DE NEGOCIAR SIN
CEDER" de Roger Fisher,
William Ury, Bruce Patton. La negociación es un hecho cotidiano en la vida de
las personas. El directivo, como tal, no es ajeno a esta realidad y una gran
parte de su actividad profesional la dedica a negociar, tanto externa como
internamente.
Nunca perder la
compostura. La finalidad principal de la prudencia es no perder nunca la
compostura. Cualquier exceso de pasiones perjudica a la prudencia. Uno debe ser
tan dueño de sí que ni en la mayor prosperidad ni en la mayor adversidad nadie
pueda criticarle por haber perdido la compostura. Baltasar Gracián
Negociar
no es fácil. Son numerosos los ejemplos diarios de negociaciones que no
terminan de cerrarse de modo satisfactorio, bien porque alguna de las partes
intenta imponer su voluntad, bien porque, para evitar conflictos, se permite
todo tipo de concesiones. Evidentemente, ninguna de estas dos opciones logra
alcanzar unos resultados plenamente satisfactorios, y lo que es peor, las
relaciones personales se van deteriorando en el proceso de la negociación.
Fisher,
Ury y Patton le proponen, a partir de sus trabajos en el Proyecto Harvard de
Negociación, un enfoque duro en los méritos y blando con la gente. Con toda
seguridad, la lectura de este capítulo le ayudará a reforzar su capacidad de
alcanzar acuerdos sensatos, manteniendo una relación amistosa con la otra
parte.
Podría
definirse negociación como una comunicación de ida y vuelta, diseñada para
alcanzar un acuerdo entre dos partes que, si bien comparten algunos intereses,
tienen otros opuestos entre sí.
Los
procesos de negociación suelen ser costosos y complicados. En ellos suelen
aparecer dos tipos de figuras negociadoras: el negociador blando es aquel que
quiere evitar el conflicto a toda costa y para ello hace concesiones.
Generalmente sólo consigue sentirse decepcionado al ver que la otra parte
obtiene provecho de estas concesiones sin dar nada a cambio. El negociador duro
considera que adoptar las situaciones más extremas y llevarlas hasta el final
le dará la victoria, esta actitud suele conducir a que la otra parte adopte la
misma postura y la relación acabe deteriorada.
La
adopción de estas actitudes rara vez cristaliza en el logro de acuerdos
satisfactorios para ambas partes. Por tanto, ¿por qué no buscar una posición
intermedia capaz de adoptar un enfoque duro con los principios o méritos y que
por el contrario sea blando con las personas?
Las
personas que debemos temer no son las que no están de acuerdo con nosotros.
Debemos temer las que no están de acuerdo y son demasiado cobardes para darlo a
entender. Napoleón Bonaparte
Cualquier
negociación puede juzgarse en función de tres criterios básicos:
-
Debe conducir a un acuerdo sabio y prudente.
-
Debe ser eficiente.
-
Debe mejorar o, al menos, no dañar la relación existente
entre las partes.
Cuando
las partes discuten sobre posiciones, no se cumplen los criterios anteriores
pues se sienten más comprometidas con dichas posturas que con los intereses
subyacentes. Esto disminuye las posibilidades de alcanzar un acuerdo
satisfactorio. El problema se ve agravado a medida que aumenta el número de
partes involucradas en la negociación.
El
modelo desarrollado por Harvard Business School nos presenta la alternativa de
negociar basándose en los méritos para obtener un resultado certero y amigable.
Este modelo se apoya en cuatro puntos básicos que se desarrollan posteriormente
a lo largo del libro:
-
Gente. Separe
a la gente del problema. Ataque el problema en su esencia.
-
Intereses.
Céntrese en los intereses, no en las posiciones. Busque satisfacer los
intereses subyacentes.
-
Opciones. Antes
de una decisión, genere varias posibilidades que busquen un beneficio mutuo.
-
Criterios. Insista
en que el resultado se base en algún estándar objetivo que les lleve a una
solución justa.
Los más
fuertes no negocian mas que si dictan las condiciones y son obedecidos. Napoleón Bonaparte
Separe la gente del problema
Si un hombre quiere
darle forma al mundo, modelarlo a su capricho, difícilmente lo conseguirá. Tao Te King (Lao Tse)
Cuando se habla de negociación
nos referimos a "las partes" pero éstas no son elementos abstractos
sino personas, con emociones, valores y puntos de vista. Además, y mucho más
importante, son impredecibles. El aspecto humano de la negociación puede
resultar una ayuda o bien un lastre importante. Una relación activa en la que
la confianza, la comprensión, el respeto y la amistad se han ido construyendo a
lo largo del tiempo, puede hacer que cada nueva negociación sea más fácil y
eficiente. En contra, los miedos y las hostilidades entre partes llevan
inevitablemente al fracaso.
Cada una
de las partes negociadoras tiene dos tipos de intereses: alcanzar un buen resultado
y, lo que es en ocasiones más importante, lograr que la relación con la otra
parte perdure.
Quizás
el principal problema que presenta el factor humano en la negociación, es que
la relación entre las partes tiende a entremezclarse con el problema discutido,
bien por asociaciones imaginarias, bien por deducciones en muchos casos sin
fundamento. Por ello, es básico separar la relación entre las partes del
problema. Resulta útil pensar en términos de tres categorías básicas:
percepción, emoción y comunicación.
PERCEPCIÓN
Es una mala costumbre afirmar que los pensamientos ajenos son
malos, que sólo los nuestros son buenos y que quienes sostienen puntos de vista
distintos de los nuestros son enemigos de la patria. Gandhi
Es
recomendable comprender la forma de pensar del interlocutor pues, en ocasiones,
el conflicto está en la mente de la gente y no en la realidad objetiva.
Entender el punto de vista del otro negociador no significa estar de acuerdo
con él, aunque es probable que esto reduzca el área de conflicto. Algunas
premisas que le serán de utilidad:
-
No debe deducir determinadas intenciones por parte de su
interlocutor a partir de sus temores pues, en principio, siempre se teme lo
peor.
-
Al atribuir un problema o sus síntomas a las personas con las
que trata sólo obtendrá como respuesta una actitud radicalmente defensiva.
Dejarán de escuchar y le devolverán el golpe con un ataque propio. Discutir las
percepciones de cada una de las partes de manera franca y honesta facilitará la
consecución de un acuerdo.
-
Busque oportunidades de actuar que estén en desacuerdo con
sus percepciones. Colocándose al lado de la otra parte como un compañero en vez
de como un enemigo hará que su interlocutor reciba un mensaje distinto al que
esperaba dándose un cambio hacia actitudes más positivas.
-
Ambas partes deben participar desde el principio en la
elaboración del posible acuerdo. Esto facilitará la aceptación y compromiso con
el mismo.
-
Finalmente, haga que sus propuestas estén en sintonía con
los valores expuestos por la otra parte.
EMOCIÓN
Los modelos mentales: Comprendemos el mundo y actuamos en
él según nociones y supuestos que pueden estar implantados en lo profundo de
nuestra mente. Podemos no ser conscientes del efecto que estos modelos ejercen
en nuestra percepción y conducta; sin embargo, pueden llevarnos hacia adelante
o retenernos inútilmente en nuestro lugar.
Las
emociones pueden conducir rápidamente la negociación a un bloqueo temporal o a
su final. Resulta primordial reconocer y comprender las emociones de ambas
partes. Manifestarlas explícitamente ayuda a crear actitudes más proactivas
pues, una vez descargada de emociones reprimidas, la gente está más dispuesta a
abordar el problema de una forma racional.
Las
emociones deben dirigirse siempre de forma positiva, no reaccionando ante
explosiones emocionales si no es con acciones que vayan a producir un impacto
emocional positivo (disculpas, gestos de simpatía...). Estos gestos casi
insignificantes tienen un gran efecto apaciguador ante una situación hostil.
COMUNICACIÓN
Hay que suavizar
todas las cosas y hay que sobrellevar todas con buen ánimo. El Arte de la
Serenidad (Séneca)
Sin
comunicación no existe negociación. Ésta puede quedar distorsionada a causa de
tres grandes problemas comunicativos:
-
Los negociadores no se hablan entre sí, o al menos no para
entenderse, hablan sin preocuparse de llegar a un entendimiento.
-
Una parte puede hablar claro y que la otra no le preste
atención por estar pensando en sus argumentos, en lo que quieren oír sus
partidarios... sin escuchar aquello que le están diciendo.
-
El tercer problema son las malas interpretaciones. Este
problema se agrava si la negociación se lleva a cabo en diferentes idiomas.
¿Qué se puede hacer cuando se presenta alguno de estos problemas de
comunicación?
-
Escuche de forma activa y reconozca lo que se ha dicho.
Pida que le repitan alguna idea si han quedado ambigüedades. Además de
clarificarle los puntos oscuros hará que su interlocutor perciba que le está
escuchando. Exprese lo que Vd. ha entendido de forma positiva esto no significa
estar de acuerdo, pero le ayudará a iniciar un diálogo constructivo.
-
Hable para que le comprendan. Hable con la otra parte,
pues es con ella con la que busca un beneficio mutuo. No caiga en la tentación
de hacer de la negociación un debate en el que denunciar o culpar a la otra
parte de sus intereses divergentes.
-
Hable sobre usted, no sobre los demás. Una manifestación
sobre uno mismo es difícil de cuestionar y no provoca reacciones defensivas.
-
Hable con un propósito, sabiendo siempre lo que quiere
comunicar o descubrir.
Céntrese en los intereses, no en las posiciones
Es mejor aceptar con
tranquilidad las costumbres públicas y los defectos humanos, y que no se
escapen involuntariamente ni la risa ni las lágrimas. El Arte de la
Serenidad (Séneca)
Los intereses
son la esencia, definen el problema que reside en un conflicto de necesidades,
deseos, percepciones y miedos de cada una de las partes. Lo que funciona es
reconciliar intereses, no posiciones:
-
Para cada interés acostumbra a existir varias posiciones
que lo satisfacen.
Detrás de posiciones opuestas hay intereses tanto
enfrentados como compartidos y compatibles. Complementando estos intereses será
capaz de llegar a un acuerdo satisfactorio.
Pero,
¿cómo identificar estos intereses? No es tan sencillo. Los intereses que rodean
una posición suelen ser intangibles, poco o nada explícitos y, a menudo,
inconsistentes. Pregunte por qué. Intente ponerse en el lugar de su
interlocutor. Pregunte por qué no. Averigüe qué intereses de los demás se han
interpuesto en el cierre de la negociación.
Debe
tener en cuenta, también, que cada parte tiene múltiples intereses. En cada una
de las partes puede darse la presencia de varias personas e influencias y surge
la necesidad de comprender esta variedad de intereses. De estos, los más
poderosos corresponden a las necesidades humanas básicas (seguridad, bienestar
económico, reconocimiento, control), estos son pasados por alto en numerosas
ocasiones, lo que dificulta alcanzar un acuerdo.
Una vez
haya manifestado sus intereses y razones, plantee las conclusiones y
respuestas. Nunca a la inversa. Si ha explicado y justificado claramente sus
intereses definiendo sus prioridades, es probable que la otra parte entienda
mejor su postura y sea más fácil que la acepten.
Invente opciones en beneficio mutuo
Las diferencias de
opinión nunca deben significar hostilidad. Si así fuera, mi mujer y yo
hubiéramos sido enemigos irreconciliables. No conozco, en el mundo, dos
personas que no sostengan opiniones distintas. Siempre me he propuesto tratar a
todos aquellos que difieren de mí con el mismo afecto que siento por los más
próximos y queridos. Gandhi
La
habilidad para inventar opciones es una de las cualidades más valiosas de un
negociador. Paradójicamente, en raras ocasiones siente el directivo la
necesidad de desarrollar esta actividad. En la mayoría de las negociaciones hay
cuatro grandes obstáculos que inhiben la invención de opciones abundantes:
-
Juicio prematuro. El temor a la crítica, la tensión por la
presencia de la otra parte negociadora o poner al descubierto alguna
información que ponga en peligro su posición lleva a ahogar la creatividad.
-
Búsqueda de la respuesta única. Si el primer impedimento
para la creatividad es la crítica prematura, el segundo es la conclusión prematura.
Cuando, desde el principio, se busca la única y mejor respuesta, se suele pasar
por alto todo un abanico de opciones posibles.
-
Asunción de un "pastel" fijo. Desde el principio
se suele asumir la negociación como un juego de suma cero. Para qué molestarnos
entonces en buscar alternativas.
-
Pensar que "solucionar su problema es su
problema". Cada parte sólo se preocupa de sus propios intereses. Si a
pesar de todo lo expuesto anteriormente apuesta usted por la invención de otras
opciones, conviene tener en cuenta los siguientes aspectos:
Separar, inventar y decidir. Favorezca la creación de
nuevas ideas y opciones con técnicas como la del brainstorming. Establezca
posponer la evaluación y crítica de las ideas que surjan, para evitar así,
cualquier inhibición durante la sesión; y deje para más tarde la evaluación de
las ideas aportadas. Esta técnica es muy valiosa cuando se realiza con la otra
parte, siempre que se tenga en cuenta posibles riesgos como el de facilitar
información o que algunas ideas manifestadas se tomen como compromisos.
Clarifique previamente que la sesión de brainstorming es muy distinta a la
negociación.
-
Ensanche sus opciones. Las decisiones más sensatas nacen
de seleccionar entre una gran cantidad de opciones variadas.
-
Otra fuente de generación de opciones es examinar el
problema desde la perspectiva de diferentes profesiones y disciplinas.
-
Busque un beneficio mutuo. Piense en cosas que le cuesten
poco a usted pero que beneficien mucho a la otra parte y viceversa. El éxito
radica en que la otra parte tome la decisión que usted desea. Así pues,
facilite esta toma de decisión desarrollando soluciones que sean fáciles de
aceptar.
Insista en utilizar criterios objetivos
El hombre superior es
impasible por naturaleza: le da igual que le elogien o censuren. Napoleón Bonaparte
Basar
una negociación en criterios objetivos facilita alcanzar un acuerdo sensato
dado que los negociadores no pierden el tiempo defendiendo su posición y
atacando la de la otra parte. Además, dichos criterios al estar libres de toda
subjetividad favorecen que el acuerdo alcanzado sea más juicioso y no dañe la
relación entre las partes. El problema radica en desarrollar estos criterios
objetivos y aplicarlos a la negociación.
-
Prepare estos criterios por anticipado teniendo en cuenta
que han de ser legítimos, justos, prácticos y aplicables a ambas partes.
-
Formule cada tema como una búsqueda conjunta de criterios
objetivos. Antes que nada, póngase de acuerdo sobre los principios a
considerar, los que proponga la otra parte pueden servirle para presentar el
caso en sus mismos términos y así facilitar su persuasión.
-
Razone y ábrase al razonamiento. Basar la negociación en
principios objetivos no implica aferrarse a ellos, ésto es totalmente
compatible con una mentalidad abierta.
-
No ceda nunca a la presión. Ante cualquier tipo de amenaza
o soborno, invíteles a manifestar sus razonamientos, sugiera sus criterios
objetivos y rechace hacer cualquier concesión que no se apoye en estas bases.
Si, a pesar de todo, la otra parte no cede, revise de nuevo si su oferta es
justa. Tras esto, habrá de tomar una decisión del tipo "Lo toma o lo
deja".
No valores las cosas
difíciles de obtener, verás que nadie se entregará a la codicia. Tao Te King (Lao Tse)
¿Qué pasa si los otros son más poderosos?
Desarrolle su AMAN, Alternativa Mejor a un Acuerdo Negociado
En
cualquier negociación puede darse el hecho de que una de las partes tenga mucho
más poder negociador que la otra. Si está usted en desventaja, ninguna técnica
podrá garantizarle el éxito. Lo máximo que la negociación puede hacer es
impedirle que llegue a un acuerdo que debería rechazar y ayudarle a sacar el
mayor partido posible.
Protéjase a sí mismo. Establezca
un mínimo aceptable. Esto le evitará aceptar ofertas tentadoras en un
determinado momento para acelerar la consecución de un acuerdo. De todos modos,
la fijación de este mínimo tiene algunos inconvenientes, ya que limita la
capacidad de beneficiarse de otras informaciones en la negociación. Inhibe la
imaginación, pues es demasiado rígido e imposibilita generar nuevas opciones.
Otra
manera de protegerse es el AMAN, (Alternativa Mejor a un Acuerdo Negociado).
Cuando negociamos, lo hacemos para obtener mejores resultados de los que obtendríamos
sin negociar. De esta dinámica surge el concepto de AMAN en el que se
desarrollan, entre las diferentes opciones, las alternativas que se disponen
frente al mejor acuerdo que pueda lograrse. Al contemplar otras opciones, si no
logramos llegar a un acuerdo satisfactorio, el AMAN cubre la necesidad de
protegernos de acuerdos poco satisfactorios sin perder la flexibilidad pues
contempla otras opciones.
Saque el
mayor partido a lo que usted posee. Para esto, recurra de nuevo al AMAN. Cuanto
mejor sea éste, mayor será su poder de negociar, pues menos dependerá de la
necesidad de llegar a un acuerdo.
Desarrolle su AMAN
1.
Inventar
una lista de acciones a emprender en caso de no llegar a un acuerdo.
2.
Mejorar
algunas de las ideas más prometedoras y convertirlas en alternativas prácticas.
3.
Finalmente,
aceptar la mejor de todas las alternativas.
Compare
cada una de las ofertas con su AMAN. Si tiene un AMAN muy atractivo es usted
más poderoso, hágaselo saber a la otra parte. Si no es así, no deje que la otra
parte lo vea pues debilitará su posición frente a ellos.
Pero, ¿y
el AMAN de la otra parte? Analícelo cuidadosamente, pues con esto afrontará la
negociación con más seguridad.
¿Qué pasa si no quieren seguir el juego?
Puede
que nosotros estemos interesados en una negociación basada en méritos, y lograr
así el máximo beneficio mutuo, pero ¿qué ocurre si la otra parte no está
interesada en lo mismo y mantiene una posición firme, atacando sus propuestas,
preocupándose únicamente de aumentar al máximo sus propios beneficios?
Aferrarnos a nuestra posición o devolver los empujones sólo nos hará perder el
tiempo. Esquive los ataques, desviándolos hacia el problema y conduciéndolos
hacia la exploración de intereses. Invente opciones de beneficio mutuo. Es lo
que se conoce como Jiu-Jitsu de la negociación.
Los
ataques de la otra parte constarán de tres maniobras: establecer sus posiciones
enérgicamente, atacar sus ideas y atacarle a usted. Tratemos cada una de ellas:
-
Averigüe los intereses que hay detrás de esos ataques y
desvíelos hacia el problema.
-
Formule a la otra parte preguntas intercalando pausas
entre ellas. Las preguntas obligan a la otra parte a enfrentarse al problema,
mientras que las afirmaciones generan resistencias. Ante una respuesta
irrazonable, guarde silencio pues esto incomoda y genera una ampliación de la
misma.
Sólo, si todos sus esfuerzos han fracasado, solicite la
intervención de una tercera persona. Un mediador puede separar a la gente del
problema, dirigir la discusión hacia los intereses y las opciones, disminuir el
número de decisiones hasta llegar a un acuerdo y clarificar los resultados de
la negociación. Este proceso, denominado del Texto Único va centrando las
posiciones para llegar a definir los intereses realmente importantes.
¿Qué pasa si juegan sucio?
No dejes que nada te
seduzca, no dejes que nada que altere. Hay que centrarse sólo en lo que es
apropiado. El Arte de la Guerra
II (Sun Bin)
Hasta el
momento, hemos supuesto que cada parte defendía sus intereses de buena fe.
Existe, sin embargo, una serie de tácticas y trucos que pueden emplearse para
aprovecharse de la otra parte. Entramos dentro de la negociación engañosa.
Ante la utilización de tácticas engañosas podemos reaccionar
transigiendo y confiando que la otra parte no exigirá más ¡esto no sucede
nunca! O bien, puede reaccionar de la misma manera. Ocurrirá entonces que
alguna de las partes transigirá finalmente cediendo o, lo que es más probable,
la negociación terminará por romperse.
Entonces,
¿cómo negociar las reglas de juego cuando creemos que la otra parte emplea
tácticas engañosas? Hay tres maneras:
-
Reconocer la táctica. El solo hecho de reconocerla la
neutralizará.
-
Plantear el tema de forma explícita. Discutir la táctica
no sólo la hace menos eficaz, sino que puede hacer que el interlocutor se
preocupe por si se enemista con usted. Ésta es una estupenda oportunidad para
establecer las reglas del juego.
-
Cuestionar la legitimidad y conveniencia de la táctica.
Hasta ahora negociábamos el fondo del problema, ha llegado el momento de
negociar la forma, las reglas del juego. Como última opción acójase a su AMAN y
márchese. Si abandona legítimamente y están interesados, volverán a llamarle.
Tácticas engañosas más comunes:
ENGAÑO DELIBERADO
-
Hechos falsos. Compruebe las afirmaciones de la otra
parte. La negociación debe ser independiente de la confianza.
-
Autoridad ambigua. Averigüe desde el inicio cuál es la
autoridad de su interlocutor. Puede que descubra que lo que pensó era un
acuerdo, para la otra parte no es nada más que una base para negociaciones
ulteriores.
-
Intenciones dudosas. Procure incluir en el acuerdo
artículos o puntos de conformidad.
GUERRA PSICOLÓGICA
Estas
tácticas buscan incomodar a la otra parte y acelerar así su toma de decisión.
-
Situaciones
estresantes, ataques personales, número del chico malo / chico bueno, amenazas.
Estas situaciones son peligrosas, pues pueden provocar una espiral de amenazas
que acabe con la negociación e incluso con la relación. Es mucho más eficaz
advertir de las consecuencias si no se llega a un acuerdo.
TÁCTICAS DE PRESIÓN SOBRE POSICIONES
Estas
tácticas están diseñadas para estructurar la situación de forma que tan solo
una de las partes pueda hacer concesiones de forma eficaz.
-
La negativa a negociar. Vea primero si no es una
estrategia para obtener alguna concesión más. Hable de la negativa de la otra
parte a negociar, sugiera opciones como la intervención de terceros. Por último
insista en los principios.
-
Exigencias extremas. Se basa en la creencia de que las
partes terminarán por dividir la diferencia entre sus posiciones, así que,
partir de exigencias iniciales extremas, les hará conseguir un resultado final
mejor. Esto, en muchos casos, lleva a una pérdida de credibilidad o a que la
negociación no llegue ni a comenzar.
-
Exigencias crecientes. Uno de los negociadores realiza
exigencias mayores a medida que se otorgan concesiones con el objetivo de que
la otra parte desee llegar a un acuerdo cuanto antes.
-
Tácticas de bloqueo. Están diseñadas para que sea imposible
ceder. Como las amenazas, han de ser creíbles.
-
Un socio duro de corazón. La otra parte accedería si no
fuera por un supuesto socio, que resulta ser un negociador realmente duro.
Acepte el acuerdo y proponga tratar directamente con dicho socio.
-
Un retraso calculado. Una de las partes intenta posponer
la toma de decisiones hasta un momento que cree favorable para crear tensión
psicológica.
-
Tómelo o déjelo. Esto no es una negociación, haga oídos
sordos. Hágales saber las consecuencias de no llegar a un acuerdo.
DIEZ PREGUNTAS QUE LA GENTE HACE SOBRE COMO OBTENER
EL SÍ
Preguntas sobre la justicia e imparcialidad y la
negociación basada en los "principios"
Pregunta 1."¿La negociación basada en posiciones, tiene sentido alguna
vez?"
La negociación posicional es fácil. No obstante buscar intereses,
inventar opciones y utilizar criterios objetivos requiere más trabajo, si bien
el resultado final indudablemente es mejor para ambos lados. La cuestión es si
el esfuerzo extra vale la pena o no. Considere algunos aspectos: ¿Cuán
importante es llegar a un acuerdo arbitrario? La transacción puede sentar un
precedente para transacciones futuras. ¿Cuán complejos son los asuntos? A mayor
complejidad, se requiere un análisis más cuidadoso de los intereses
compartidos. ¿Cuán importante es mantener una buena relación? Ha de considerar
el efecto que la negociación tendrá sobre su relación con otros. ¿Cuáles son
las expectativas de la otra parte, y cuán difícil sería cambiarlas? Cuando ya
existen posturas antagónicas precedentes parece imposible considerar enfoques
alternativos. ¿En qué lugar de la negociación se encuentra usted? Negociar las
posiciones tiene un coste mínimo, si llega después de haber identificado los
intereses de cada una de las partes, inventando opciones de beneficio mutuo y
discutido los criterios importantes de justicia e igualdad.
Pregunta 2. "¿Qué pasa si la otra parte tiene un criterio diferente de
justicia e imparcialidad?"
No hay
nunca una respuesta "correcta" debido a que hay diferentes criterios
de justicia e imparcialidad. La utilización de personas externas mejora el
regateo pues son más objetivas, más difíciles de cuestionar y no afectan a las
partes en el ámbito personal. Además, no es necesario estar de acuerdo con cuál
es el mejor criterio. Los criterios son sólo una herramienta que ayuda a
estrechar el campo de desacuerdo.
Pregunta 3. "¿Debo ser justo o imparcial cuando no tengo por qué serlo?"
La
finalidad de esta lectura es ayudarle en la obtención de aquello a lo que tiene
derecho, además de continuar con una relación amistosa. Si se le presentara la
oportunidad de obtener más de lo que piensa que es justo, es uno mismo el que
ha de sopesar los beneficios y costes potenciales de esta oportunidad. Para
hacer esta valoración, hemos de analizar cuán seguros son esos beneficios
potenciales y los costes en los que podemos incurrir: ¿será duradero un
resultado injusto? Si la otra parte lo detecta no querrá cumplirlo. ¿Cómo
afectará esto a futuras relaciones? No olvide que una reputación honrada puede
ser un activo extraordinario, mucho más fácil de destruir que de crear.
Preguntas sobre cómo tratar a la gente
Pregunta 4. "¿Qué hago si el problema es la gente?"
Separar
los problemas de la gente no implica esconder sus problemas con las personas.
Éstos necesitan de una atención especial. Debe construir una relación que
funcione, independientemente del acuerdo o desacuerdo; sólo así podrá hacer
frente a las diferencias. Aquella no se consigue haciendo concesiones no
justificadas ni puede sustentarse en amenazas.
El
contenido de un acuerdo debe ir separado del trato que tiene usted con la otra
parte. No imite comportamientos nada constructivos, pues sólo agravará la
situación. Compórtese como Vd. desearía que lo hiciera la otra parte pero sin
comprometer los temas esenciales.
Por
último, trate de forma racional la irracionalidad aparente. No es extraño, en
los procesos de negociación, que partamos de la presunción de que los demás
están actuando de forma irracional. Muy posiblemente vean la situación de forma
diferente.
Pregunta 5. "¿Debería negociar incluso con terroristas o alguien como Hitler?,
¿Cuándo tiene sentido el no negociar?"
A menos
que tenga usted un AMAN mejor, la cuestión a la que se enfrenta no es si hay
que negociar o no, sino cómo. Negociar no implica ceder, intente comprender los
intereses de la otra parte sin comprometer sus principios.
Pregunta 6. "¿Cómo debería ajustar mi enfoque de negociación para responder a
las diferencias de personalidad, género, cultura y demás?"
Partiendo del hecho que las
personas son diferentes, podemos entender la existencia de diferentes
negociadores, con sus propios intereses y estilos de comunicación. Sea flexible
y adáptese a estas similitudes y diferencias evitando estereotipar, pues las
creencias e intereses del individuo con el que negocia no tienen por qué
coincidir con las del grupo al que representa. Hacer suposiciones sobre alguien
en función del grupo que representa es arriesgado y puede ofenderle pues niega
su individualidad. Cuestione sus presunciones, escuche de forma activa.
Preguntas sobre tácticas
Pregunta 7. "Cómo he de decidir cosas como: ¿dónde deberíamos reunirnos?,
¿Quién debería hacer la primera oferta? y ¿con qué fuerza he de empezar?"
Antes de
tomar cualquier decisión es conveniente conocer las circunstancias concretas.
Cuanto más preparadas estén ambas partes, menos importará quién haga la primera
oferta o con qué fuerza deben comenzar.
La
estrategia depende de la preparación:
-
La estrategia está en función de lo preparado que esté. Si
está preparado la estrategia surgirá sola.
-
Cualquier estrategia, por válida que sea, no sustituirá la
falta de preparación.
Pregunta 8. "Concretamente, ¿cómo paso de inventar opciones a
comprometerme?"
Tan importante
como haber considerado diferentes opciones es saber cómo llegar al final de la
negociación. A continuación le indicamos algunos principios generales que
podrían serle de utilidad:
-
Piense en el final desde el principio. Piense en lo que
sería un buen acuerdo para ambas partes y céntrese en este objetivo.
-
Piense en elaborar un acuerdo marco que le ayude a no
olvidar ningún tema importante. Si no es un acuerdo marco, es recomendable, al
menos, un borrador que le ayude a mantener centrada la negociación.
-
Vaya moviéndose hacia el compromiso de forma gradual. Se
han de consensuar los temas a medida que se van tratando, o al menos vaya
estrechando la gama de opciones. Este proceso no es lineal, en general suele ir
hacia atrás y hacia delante.
-
Sea persistente en sus intereses, pero no sea rígido en
perseguir cualquier solución en especial. Para ser firme sin ser posicional,
separe los intereses de la forma de satisfacerlos.
-
Haga una oferta completa. Ésta debería ser una
consecuencia natural de lo discutido, no una sorpresa.
-
Al final sea generoso. Cuando crea que se acerca al final,
piense en dar a la otra parte algo que ellos consideren valioso, manifieste que
es un gesto último para evitar expectativas de más concesiones.
Pregunta 9. "¿Cómo puedo probar estas ideas sin arriesgarme demasiado?"
Empiece,
poco a poco, en negociaciones donde no se juegue demasiado. A medida que
adquiera experiencia, vaya aplicando técnicas nuevas en contextos más
desafiantes. Ha de plantearse estos nuevos enfoques como una inversión. Repase
su actuación, ¿qué funcionó?, ¿Qué no lo hizo?, ¿Qué podría haber hecho de otra
manera? Prepare un diario que pueda releer periódicamente.
Preguntas sobre el poder
Pregunta 10. "El modo en que yo negocie, ¿representará realmente alguna diferencia
si la otra parte es más poderosa? y ¿cómo tengo que hacerlo para aumentar mi
poder negociador?"
La forma
en que usted negocie representa una diferencia enorme entre llegar a un acuerdo
posible o no. Este poder es la capacidad de persuadir a alguien para que haga
algo. Que este poder venga determinado por la cantidad de recursos depende del
contexto.
Debe
encarar la negociación con optimismo. Es probable que cuanto más intente, más
consiga pues existe una fuerte correlación entre aspiraciones y resultados.
Averiguar que es Vd. más poderoso puede llevarle a relajarse y, en contra,
saberse más débil lleva al desánimo.
·
El poder de negociación tiene muchas fuentes: la gente,
los intereses, las opciones, los criterios objetivos y tener un buen AMAN son
algunas de las desarrolladas hasta el momento. A estos cinco añadiremos uno
nuevo: el poder de compromiso.
·
Hay poder en el desarrollo de una buena relación de
trabajo, pues ayuda a influir en las decisiones de la otra parte.
·
Hay poder en la comprensión de intereses a partir de la
cual podemos inventar nuevas opciones.
·
Hay poder al utilizar criterios externos de legitimidad.
Convencer a la otra parte que no pide más que lo que es justo es muy poderoso.
·
Hay poder en desarrollar un buen AMAN. Un AMAN atractivo es
un fuerte argumento con el que persuadir a la otra parte de la necesidad de
ofrecer más.
·
Hay poder en un compromiso cuidadosamente elaborado. Puede
utilizar un compromiso para aumentar su poder de negociación de varias maneras:
-
Haciendo una oferta en firme eliminará el miedo de la otra
parte. Cuanto más concreta sea la oferta más persuasiva será.
-
Piense en comprometerse en lo que no hará usted. A veces
puede convencer a la otra parte para que acepte una oferta persuadiéndole que usted
no puede o no ofrecerá más (lo toma o lo deja). Tenga en cuenta que encerrarse
en una postura tiene los costes significativos expuestos en los puntos
anteriores.
-
Aclarar los compromisos que le gustaría le hiciera la otra
parte. Hágalo de forma explícita.
-
Saque el mayor partido posible de su poder. Combine todas
estas fuentes de manera armónica. El impacto total será mayor si cada elemento
que usa refuerza los demás.
- Finalmente, no tome estas ideas como dogmas, ha de adaptarlas a Vd. y a la situación. Ensaye, pues es la única manera de aprender y, sobre todo, crea lo que dice y diga lo que cree.
NÚMERO 1 EN VENTAS DESDE OCTUBRE DE 2.002
El Gran Juego Estrategias y tácticas con las que obtendrá el éxito en la vida cotidiana, logrará el autocontrol, dominará el lenguaje corporal, empleará trucos sencillos y eficaces de comunicación y sabrá cómo ser un líder. Conseguirá seducir a cualquier persona o grupo de personas, sabrá cómo se realiza la manipulación y de qué forma puede hacerlo usted, aumentará de forma alarmante sus dotes latentes de persuasión, la desinformación no tendrá secretos para usted y manejará la información en su provecho.
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Obtendrá el éxito en la lucha por el poder, por su PODER. Verá cómo lo hacen otras personas y sabrá qué hacer para defenderse. ¿Se imagina con todas estas habilidades? El 77% de los lectores que lo han probado me han agradecido el haber experimentado, casi sin esfuerzo, una mejora sustancial en su vida pública y personal. Creo que cualquiera de estos temas por sí mismo es de interés para usted, ¡¡¡aquí los tiene todos juntos!!! 183 intensas páginas, con multitud de ejemplos prácticos. No encontrará nada semejante ni en Internet ni en libros en papel. ¡¡¡Que la suerte le acompañe en su Gran Juego!!!