El hielo.
El hielo es un elemento muy peligroso que hace que la calzada sea
sumamente deslizante convirtiéndola en una auténtica pista de patinaje, donde la prudencia,
la pericia y los reflejos del conductor se ponen a prueba, por lo que se deberán extremar las
precauciones. En definitiva, se reduce, cuando no elimina, la adherencia, existiendo grave
peligro de deslizamiento.
Tras una helada nocturna las primeras dificultades que el conductor
encontrará serán:
- Arrancar el motor.
- Quitar la película de hielo o escarcha que cubre los cristales.
- No utilice agua muy caliente para quitar la nieve y el hielo del parabrisas. Lo podría
romper. Use anticongelante o alcohol.
Para prever la existencia de hielo se ha de tener en cuenta que:
- Con tiempo frío y ambiente húmedo, la calzada puede estar helada y deslizante.
- Hay zonas de la calzada especialmente propensas al hielo, como son los lugares húmedos,
los sombríos porque no les da el sol, los badenes, los lugares próximos a corrientes de agua,
los puentes, pasos elevados y los situados bajo ellos, etc.
- La circulación lenta de los vehículos que preceden o circulan en sentido contrario,
puede igualmente ser un indicio de la existencia en la calzada de alguna anomalía. También la
circulación lenta y con cadenas de los vehículos que circulan en sentido contrario o la existencia
de vehículos parados a los que les están quitando o poniendo cadenas, puede ser otro indicio.
- La existencia en la vía de señales de peligro de badén o pavimento deslizante por hielo o
nieve (P-34).
- Si se notara que la dirección del vehículo está excesivamente ligera, como si flotara.
- En los puertos, las condiciones pueden cambiar de una vertiente a otra. Si al subir se observa
que la carretera está húmeda, es previsible que en la bajada se pueda encontrar con hielo.
Medidas a adoptar el conductor para mejorar la adherencia y prevenir los
deslizamientos:
- Lo expuesto anteriormente para el caso de nieve, es igualmente aplicable para los supuestos del hielo.
- Hay que resaltar que cuando la calzada está helada, las distancias de frenado pueden aumentar
hasta diez veces por encima de lo normal. Por eso se impone una mayor separación y reducción
de velocidad.
- Si lo necesita, pise el pedal de freno de forma muy suave para evitar el bloqueo de las ruedas.
Con ABS, en caso de emergencia, a fondo el freno.
- Si pierde el control del vehículo, !no frene! Levante suavemente el pie del acelerador
e intente controlar el vehículo utilizando el volante y dirigiendo el mismo hacia la
trayectoria que tome el vehículo para tratar de reconducirlo con extrema suavidad.
- Otra posibilidad está en la utilización de neumáticos especiales, cadenas, clavos, etc.
En relación al uso de las cadenas el conductor debe saber que:
- En ocasiones, la nieve o el hielo hacen muy difícil, cuando no imposible, la circulación con
garantías de seguridad por determinados tramos de carretera o puertos de montaña. Ello obliga a exigir
el uso de cadenas para circular por ellos, o a cerrarlos a la circulación, imponiendo desvíos por
otros itinerarios alternativos, mientras permanezcan las condiciones atmosféricas adversas.
- En otras ocasiones suele ocurrir que, aunque al conductor le parezca que la calzada tiene una
capa de nieve que permite circular sin cadenas, la autoridad o sus agentes obligan a usarlas. Ello
es debido a que, a pesar de ser cierto que el vehículo puede circular normalmente, tan pronto
como se efectúa una detención por cualquier causa, la posterior reanudación de la marcha puede
ser sumamente difícil de no llevar las cadenas puestas. Para evitar las situaciones de peligro y los
embotellamientos que se crearían si no se llevan puestas, máxime cuando tales situaciones suelen
ocurrir en curvas, tramos inclinados y otros en que más necesaria es la visibilidad y la seguridad,
se obliga a usar cadenas, aunque no sea necesario en tramos y situaciones normales.
Elementos obligatorios: